Dicen que se viene a la vida sólo y que así también se deja. Tiene sentido, pero también veo importante saber con quien compartirla.
En la vida a veces se cruzan maestros, nos enseñan cosas sin darse cuenta, nos generan interrogantes y se retiran sin más. Yo los buscó, los inspeccionó y trató de leer sus ojos, su pasión y su fuego.
No todos son sentimientos lindos y llevaderos, hay momentos que estos generan amenazas, repudio y odio. Acá es donde más difícil es aprender.
Porque, al final, hay que aprender de los maestros buenos y los malos.
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