Veo elefantes, hipopótamos y grandes jirafas. Pero la especie que más me sorprende es la humana.
Encontré una cultura nueva, una cultura que me hace verle el pabilo a la vela de la esperanza. No es una de esas culturas a la que se las escuche mucho, pero ellos escuchan y estas esperando que el mundo también lo haga.
Pero no hay que dejar pasar más tiempo, hay que contagiar esta energía de voluntad y amistad. De hermandad y de códigos. Porque sino, pasará como seguro paso con otras, se las comerá la vorágine del capitalismo.
Estoy contento, estoy con más esperanzas que nunca.
Acá vislumbro una solución
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