Me cuesta pensar en la falta de un destino cuando me siento como un rompecabezas, en donde nada esta de más y cada pieza, hasta las más raras y feas, encajan con el tiempo.
Es cuestión de agarrar las piezas y saber que todas tendrán su espacio en la mesa. Habrá que dar muchas vueltas algunas, otras entran sin dudas, donde las otras ya la esperaban.
El tema debe ser donde se consiguen las piezas o como destrabarlas, como un jueguito.
El juego más lindo y complejo.
Me gusta el juego y también me gusta que compartamos mesa.
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