Como me dijo una amiga, el viaje del alma a veces no va acompañado por el cuerpo, así es como a veces uno "ya esta en un lugar" antes de llegar o a veces "sigue en aquel lugar" después de haber partido.
Un avión viaja, a una altitud de 5mil metros, a 978 kms por hora. En cambio, el alma, a una altitud inexacta, a sólo un sentimiento por vez. Entonces hay que dejarla tranquila. Pedirle más y más es enfermarse, hay que esperarla a que llegue tranquilita a donde uno esté.
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