lunes, 13 de abril de 2015

Barrio 0

Con mucha maña, persistencia e instinto de supervivencia armas ese lugar donde dormir. El lugar lo compraste por quince mil pesos a un hombre alto, con barba candado y camisa nueva. A él que dijo ser dueño. El terreno esta al lado de un arroyo, loteado de 10 por 10. Te parece un sueño lindo poder hacer tu casa ahí, con un buen jardincito. Un lugar donde tus hijos crezcan.

La casita, provisoria, que te prometés harás de material como tu familia merece, la hiciste de cinco por tres. A la derecha pones la cocinita, enfrente la cama dos plazas, al lado el placard, enfrente la tele con el equipo de música y, al lado de la tele, la cama para los niños. Adosados al habitáculo, haces un pozo de 3 metros y lo coronas en la superficie, con un inodoro.

El mismo día pedís una escalera a tu vecino y empezás a hacer artilugios para cortar los cables cuidando de no dejar sin electricidad a nadie del barrio y para tampoco morir electrocutado. Es tu primera vez haciéndolo, tenes miedo, pero la recompensa es mucha. Lo logras. Entras a tu vivienda, elegís el mejor cd que tenes de baladas y le das a todo volumen. Agradeces por todo.

Todo listo, cama, baño, tele y un techo.

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